Continuando con el discurso abierto en el anterior post, en el que comencé a desmontar el mito del latin lover, ahora presento los 5 tipos básicos de italianos. Y lo hago con los nombres originales, pues hay palabras que ni siquiera tienen traducción. Todo italiano presentará al menos una de estas características, si no varias, porque muchas de estas cualidades guardan relación entre sí. Es inevitable.

1) El marpione.
El diccionario traduce el término marpione como “pillo que sin pedir consentimiento se aprovecha de cualquier ocasión que le sea favorable”. Pero esto es muy genérico. El marpione no solamente es un trepa oportunista, es algo más. El marpione es el típico italiano trajeado y con gafas de sol que parece sacado de la publicidad y se cree muy machote, pero que te recuerda más a Austin Powers que a otra cosa. El mismo que cuando pasa una “bella ragazza” no puede resistir la tentación de soltar un “Ciao bella, pareces un ángel, ¿dónde has dejado las alas?” o lindezas similares. Vamos, parecido a los piropos de albañiles españoles cuando pasas cerca de las obras, solo que en España te ponen mirando pa’ Cuenca son más vulgares y en Italia mucho más finos. Cuidado, porque bajo el aire de romanticismo fashion se esconde otro individuo, el del punto 2.

2) El mammone.
El que tiene necesidad desesperada de protección materna aun en la edad adulta. Si le surge una duda preguntará a la mamma. Si tiene un pelín de resfriado y dos décimas de fiebre, creerá que está a las puertas de la muerte y se encomendará a su mamma, que sabrá mejor que nadie lo que hay que hacer. Da igual la edad que tenga el hijo, da igual que tenga una pareja: siempre estará bajo la sombra de la mamma.

3) El bamboccione.
Relacionado con el tipo anterior, es el aumentativo de “bamboccio”: niño gordinflón que se comporta de manera pueril. Este término se utiliza en Italia sobre todo para indicar al que con 30 o incluso 40 años todavía sigue viviendo con papá y mamá. No tanto por dificultades económicas que le impidan independizarse. El bamboccione puede permitirse un alquiler, pero en casa se siente muy cómodo. Lo encuentra todo preparado, limpio y la mesa puesta, además de que no quiere estar solo (eso dice) (!?)

4) El pantofolaio.
La palabra “pantofola” indica la zapatilla de estar por casa, la pantufla. Entonces el pantofolaio sería algo así como el pantuflero, el ser indolente cuya máxima aspiración es la inactividad, pasar la tarde delante de la TV viendo fútbol o lo que sea y si puede ser tumbado en el sofá, mejor. No en vano en este país se inventó el “dolce far niente” (qué bonito es no hacer nada).

5) El bigotto.
La palabra puede dar lugar a engaño, pues no tiene que ver con el bigote. Bigotto/a es la persona aparentemente devota que ostenta una grande religiosidad, poniendo atención sobre todo a los detalles externos. Lo que en español se llama santurrón, moralista, remilgado, mojigato… Otros sinónimos son “bacchettone” (fustigador) o “baciapile” (besapilas). Aunque cueste creerlo, en pleno siglo XXI todavía hay muchos.

Foto censurada en Facebook: una persona normal verá unos codos. Un bigotto verá otra cosa y se escandalizará.

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