Hoy voy a sacar de la chistera otras cuantas diferencias España-Italia, las que tienen que ver con ciertos tributos desconocidos (por ahora) para un español. Y digo « por ahora » porque nunca se sabe.
Cuando llegué a este país había un par de cosas que se tenían que pagar en Italia, pero que en España eran todavía gratis : las medicinas de jubilados y pensionistas y las bolsas del supermercado, y en ambos casos ahora hay que pagar si las quieras y necesitas.

He aquí mi lista entre lo absurdo y lo sorprendente :

1.-En el trullo también se paga alquiler.
¿Sabías que una celda de la cárcel tiene un precio? En Italia a cada detenido la cuenta le sale por 50 euros al mes. Y si no los tiene… le toca estar en celdas abarrotadas con condiciones higiénicas dramáticas, espacios de detención lejanos del mínimo establecido de 7 metros cuadrados.
El detenido debe pagar alquiler : 1,70 € al día = 50 € al mes. En términos burocráticos se llama gastos de mantenimiento. Sirven para cubrir el coste de las comidas, la renovación de sábanas por desgaste y los productos para limpiar la celda.
Por ejemplo, una condena de 4 años de cárcel cuesta al condenado 2.400 €. A los presos que realizan trabajos penitenciarios la cantidad se les retiene directamente de la paga, otros pagan todo en una sola vez al finalizar la condena. Quien no pague deberá responder con los bienes que posea. A cambio, esta obligación puede transformarse en días de libertad vigilada, con indicadores precisos de conversión : un día de libertad por cada 250 euros.
Luego está quien, por supuesto, no puede pagar porque no tiene nada. En ese caso puede pedir al magistrado la remisión de la deuda, con dos condiciones : demostrar que no posee nada y haber tenido buena conducta en prisión.
A esto se le llama cumplir condena, literalmente, no como en España, que están mantenidos.

2.-Tasa de permanencia en las ciudades de arte.
Es un impuesto municipal y lo tienes que pagar simplemente por haber puesto el pie en esa ciudad y quedarte a dormir en un hotel. Se paga directamente en el hotel y el precio varía dependiendo del hotel en que te alojes y de la zona de Italia, desde un mínimo de 50 cent.por persona y día, hasta un máximo de 5 euros/persona/día.

3.-El canon de la televisión pública.
El canon televisivo es un tributo que se exige para financiar la radiodifusión pública, permitiendo de este modo la transmisión de programas con poca o ninguna publicidad. En otros países como Alemania o Inglaterra se paga el canon para poder ver la TV estatal.
En España no existe un canon, el ente RTVE está financiado por el gobierno, aunque últimamente están pensando en introducirlo.
En Italia el importe del canon para ver los canales de la RAI recibe cada año un aumento equivalente a la tasa de inflación anual. Para el 2013 el impuesto es de 113,50 €.
El hecho de no ver nunca la tele no exime del pago. Solamente por tener un aparato receptor en casa estás obligado al pago, independientemente del uso que se le dé, pero si puedes demostrar que no tienes ni tele ni ordenador, igual te libras.

4.-El ticket sanitario.
El ticket sanitario indica en Italia una cuota de participación directa de los ciudadanos al gasto público derivado de la asistencia sanitaria nacional.
La cuota es una contribución proporcional del ciudadano al coste de las prestaciones de la Seguridad Social tales como pruebas (análisis, radiografías…) y estancias hospitalarias. O sea, después de que ya te retienen una parte del sueldo en nómina en concepto de seguridad social, si necesitas una visita especializada estás además sujeto al pago del ticket. En el hospital, igual que en la cárcel, se paga alquiler.
Existe no obstante un sistema de exención en base a la renta, a la edad y para los servicios llamados « salvavida ».
Las urgencias también se pagan en algunos casos, según un sistema de códigos. El código blanco es el menos urgente, no se está ni mucho menos en peligro de muerte, por lo que puedes esperar. El código amarillo es bastante urgente, aunque tampoco peligra la vida. El código rojo es el único por el que no te hacen pagar, en casos críticos en los que hay que actuar con extrema urgencia.

5.-Entrar en la iglesia.
En Italia hay unas 95.000 iglesias y en 59 de ellas hay que pagar entrada. Actualmente está siendo motivo de polémica y debate. Por una parte, se defiende que la apertura debe ser en cualquier caso gratuita, en cuanto es un lugar de culto dedicado primordialmente a la oración personal y comunitaria. Por otra parte, se considera justo hacer pagar a los turistas por entrar en iglesias de relevante interés histórico y artístico, pues la conservación del patrimonio histórico necesita fondos.
Se puede exigir el pago de una entrada para visitar partes del complejo diferentes de la iglesia, tales como la cripta, el tesoro, el baptisterio, el campanario, el claustro o una sola capilla. Igualmente, en caso de llegada masiva de visitantes, se pueden imponer turnos de entrada y cupo máximo, con el fin de asegurar la conservación y la seguridad de los bienes en su interior.
Por poner algunos ejemplos, en Florencia se pagan 5 euros por entrar en Santa Croce y 3,50 euros en Sta. Maria Novella. Se pagan 2 euros por entrar en la catedral de Pisa y 3 euros en la catedral de Siena. En Venecia se paga entrada nada menos que en 16 lugares de culto, mientras que en Milán todos son gratis.

IT
Oggi tiro fuori dal cappello altre differenze Spagna-Italia, quelle che hanno a che vedere con certi tributi sconosciuti (per ora) a uno spagnolo. E dico « per ora » perché non si sa mai.
Quando sono arrivata in questo Paese c’erano un paio de cose che bisognava pagare in Italia, ma che erano ancora gratis in Spagna : le medicine dei pensionati e i sacchetti per la spesa al supermercato. In entrambi i casi adesso si pagano se li vuoi e se ti servono.
Ecco la mia lista tra l’assurdo e il sorprendente :

1.-Anche in galera si paga l’affitto.
Lo sapevi che una cella in carcere ha un prezzo? In Italia, per ogni detenuto, il conto è di 50 euro al mese. E se non li ha… Celle sovraffollate, condizioni igieniche drammatiche, spazi di detenzione lontani dal minimo dei 7 metri quadrati.
Tutto questo il detenuto lo deve anche pagare: 1,7 euro al giorno, 50 al mese. Nella lingua della burocrazia, si chiamano «spese di mantenimento»: servono a coprire il costo dei pasti, l’usura e il ricambio delle lenzuola, i prodotti per pulire la cella. Una condanna a quattro anni di reclusione, per esempio, costa a chi la sconta 2.400 euro. Ai detenuti che lavorano per l’amministrazione penitenziaria la somma viene detratta direttamente in busta paga. Gli altri pagano in un’unica soluzione, alla fine della detenzione: chi non paga riceve un’ingiunzione e ne risponde con tutto quello che possiede. Quest’obbligo può essere però trasformato in giorni di libertà vigilata, con precise tabelle di conversione: un giorno di restrizione della libertà ogni 250 euro. E poi c’è chi, appunto, non può pagare perché non ha nulla. In quel caso può chiedere al magistrato la «remissione del debito». A due condizioni: dimostrare di essere nullatenente. E aver tenuto una buona condotta in carcere.
Questo si chiama scontare la pena, letteralmente, non come in Spagna, dove sono mantenuti.

2.-Tassa di soggiorno nelle città d’arte d’Italia.
E’ un’imposta locale e si paga solo per il fatto di aver messo piede in città e andare a dormire in albergo. A seconda dell’hotel in cui si soggiorna e della zona d’Italia si paga da un minimo di 50 centesimi per persona e giorno, ad un massimo di 5 euro per persona e giorno.

3.-Il canone della TV pubblica.
Il canone televisivo è un tributo richiesto per finanziare la radiodiffusione pubblica, permettendo così la trasmissione di programmi con poca o nessuna pubblicità. In altri Paesi come la Germania e l’Inghilterra si paga il canone per poter vedere la TV di Stato. In Spagna non esiste un canone, l’emittente RTVE è finanziata dal governo.
In Italia l’importo del canone per la visione dei canali RAI riceve ogni anno un aumento pari al tasso di inflazione annuo reale, per il 2013 l’imposta è di € 113,50.
Il fatto di non guardare mai la tivù non comporta l’esenzione del pagamento. E’ obbligatorio solo per il fatto di possedere un apparecchio televisivo, aldilà del uso che tu gli dia, ma se riesci a dimostrare che non possiedi né TV né computer, forse potrai farla franca.

4.- Il ticket sanitario.
Il ticket sanitario indica, in Italia, una tassa ovvero una quota di partecipazione diretta dei cittadini alla spesa pubblica come controprestazione per l’assistenza sanitaria fornita dallo Stato.
Rappresenta fatto l’aliquota di contribuzione da parte del cittadino al costo associato ad una prestazione del Servizio Sanitario Nazionale.
I cittadini sono tenuti a corrispondere il ticket sanitario per prestazioni quali visite o esami specialistici (analisi, radiografie…) e ricoveri ospedalieri. Cioè, oltre a subire le trattenute in busta paga per mantenere il sistema sanitario, sei costretto al pagamento del ticket. In ospedale, come in carcere, si paga l’affitto. Esiste però un sistema di esenzioni per reddito e fasce di età e per i servizi considerati «salvavita».
Le emergenze si pagano pure in certi casi a seconda della priorità. Il codice bianco è il meno urgente, non sei nemmeno in pericolo di vita, quindi puoi aspettare. Il codice giallo è abbastanza urgente, anche se non stai morendo neanche. Il codice rosso è l’unico caso in cui non ti fanno pagare, nei casi critici in cui bisogna agire urgentemente.

5.-Entrare in chiesa.
In Italia sono presenti più di 95mila chiese, ma in 59 viene chiesto di pagare un ticket d’ingresso. Oggi questo è motivo di polemiche e dibattiti. Da una parte, sostengono che l’apertura deve essere in ogni caso gratuita, in quanto luogo di culto destinato primariamente alla preghiera personale e comunitaria. D’altra parte, si ritiene giusto far pagare ai turisti per entrare nelle chiese di rilevanza storica e artistica, poiché la conservazione del patrimonio artistico richiede fondi.
Si può esigere il pagamento di un biglietto per la visita a parti del complesso chiaramente distinte dalla chiesa, quali, per esempio, la cripta, il tesoro, il battistero, il campanile, il chiostro o una singola cappella. Così come, di fronte a massivi flussi di turisti, si impone una turnazione al fine di assicurare la conservazione e la sicurezza del bene.
Per fare qualche esempio, a Firenze si pagano 5 euro per entrare a Santa Croce, mentre a Santa Maria Novella sono 3,50 euro. Si pagano 2 euro per entrare nella cattedrale di Pisa e 3 a Siena. A Venezia invece l’ingresso si paga in niente meno che 16 luoghi di culto, mentre a Milano sono gratuiti.

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