Este post lo he tomado en buena parte de otro del blog «Itañolandia» y me ha gustado muchísimo! Enlace:http://itanolandia.com/2012/03/12/nombres-itanoles-nomi-itagnoli/A la búsqueda del nombre itañol perfecto. Porque, digámoslo, hay nombres que van bien tanto en España como en Italia, otros que suenan bien en un país pero no en el otro, y otros para descartar directamente.

Una chica vasca que se llame Maialen (Magdalena en euskera) soportaría en Italia no pocas burlas a causa de su nombre, demasiado igual a la palabra “maiale”, que significa “cerdo”. O bien Candela, nombre últimamente bastante de moda en España, que en italiano significa “vela”. Suficiente imaginarse un cumpleaños en el que le digan entre risitas: “Candela, sopla las candelas”. Mercedes está considerado normalísimo y ampliamente extendido en España, pero en Italia está relacionado irremediablemente con los coches. Macarena en Andalucía es de lo más normal, pero en Italia le estarían siempre cantando: Eeeeh Macarena, aaaaay!

Nombres como Pilar, Rocío o Concha, que tienen un significado, causan impresión a los italianos cuando descubren: “¿De verdad te llamas columna, escarcha, caparazón…?” Belén es un nombre que les suena, pero pocos saben que es por la ciudad de Belén, en Palestina, y se llevan literalmente las manos a la cabeza si les explicas que el belén es también el pesebre y las demás figuras que montas en casa por Navidad.

Franco en Italia es un nombre normalito, pero en España… mejor evitar llamar Franco a un hijo. Lo mismo pasa con el Benito español. No es que sea un nombre precioso, pero sí aceptable. En Italia, por el contrario, mejor descartarlo.

Luego están los nombres que en un sitio son masculinos y en otro femeninos. Un ejemplo, que vale también para otros idiomas, es Andrea, masculino en Italia (como el cantante Andrea Bocelli). Creo que es el único país del mundo en el que Andrea es de hombre. De hecho, los consulados italianos repartidos por el mundo no aceptan la inscripción con este nombre, por las confusiones de género.
Rosario en Italia es masculino y en España femenino. El femenino de Rosario en Italia es Rosaria (algo que, pensándolo bien, sería más lógico).
Por estos motivos, es mejor no poner Andrea o Rosario a un hijo, ni aquí ni allí.

Las zetas y las jotas hispánicas en boca de un italiano son un dolor de oídos para un español. Oír el modo en el que pronuncian nombres como Javier, Juan, Cruz… No ha habido una sola vez que en televisión hayan pronunciado correctamente “Jorge”, el nombre de pila del Papa, llamándolo siempre Iorgue.

Los Jesús y María Jesús, tan habituales en España y mundo hispánico en general, no existen en Italia. Los italianos jamás ponen el nombre Jesús (o Gesù, como correspondería en su idioma), lo consideran un sacrilegio.

Algo que me ha sorprendido es que ahora estén tan de moda en Italia nombres que en España tuvieron sus tiempos de gloria, pero que ahora serían considerados “de viejo”: Francesco (Francisco), Giovanni (Juan), Antonio, Pietro (Pedro) son los nombres de chico más cotizados. Incluso Carmen, que en Italia tiene un discreto éxito, sobre todo al sur, ahora en España se tiene poco en cuenta, tal vez porque se usó mucho en el pasado. ¿Y cuándo en España encontrarás niñas que se llaman Antonia, Juana, Roberta, Ludovica, Federica, Manuela? ¡Pero si son nombres de abuela! Cuando los oí por primera vez aquí pensé: “No, seguramente no he entendido bien, no puede llamarse así, con un nombre de vieja”. En este sentido los españoles somos mucho más modernos.

No acaba la cosa. También los hay que se escriben igual y se pronuncian distinto: Álvaro /Alvàro/, Elena /Élena/, Lucio /Lucho/, Lucía /Luchía/, Darío /Dàrio/, Ángela /Ánllela/, Sergio /Serllio/… Y los que cortan la –s final: Carlos=Carlo, Marcos=Marco, Matías=Mattia, Lucas=Luca…

Visto lo visto, mejor tener un nombre que sea idéntico, tanto en escritura como en pronunciación y significado. Esta es una lista de recomendables:
Masculinos: Orlando, Federico, Alberto, Diego, Oscar, Roberto, Armando, Antonio…
Femeninos: Claudia, Elisa, Teresa, Clara, Silvia, Sonia, Carolina, Carla, Marta, Irene, Laura, Martina, Cristina, Alba, Miriam, Rosa, Sara…

Por último, algo que ya comenté antes en el post “En Italia no existe”: no se permite dar a un hijo varón el mismo nombre del padre si éste vive. Con eso de que tienen un solo apellido, el nombre idéntico daría lugar a confusiones.

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