España tiene un huso horario que no le corresponde por su situación en el mapa.

La raya vertical que se ve en el mapa es el meridiano de Greenwich, que pasa por Londres y también por Castellón. Sin embargo, en Londres siempre es una hora menos.
Una vez más ’Spain is different’ y a pesar de estar situada en el extremo de Europa occidental tiene horario de Europa central, el de Berlín y Roma.

Esto es así desde que en 1940 al régimen de Franco se le ocurrió añadir una hora para así tener el mismo horario de la Italia fascista y de la Alemania nazi, por afinidad política, en vez del de países más cercanos como Inglaterra, Portugal o Marruecos.
Esa misma orden ministerial también disponía que, oportunamente, se señalaría la fecha en la que hubiese de restablecerse la hora normal, algo que nunca llegó, a pesar de haber transcurrido desde entonces la friolera de 74 años y unos cuantos gobiernos de diferente signo político.

Después, en los años 80, el PSOE institucionalizó la costumbre de añadir otra hora más en verano, por lo que el desfase horario respecto de la hora solar durante seis meses en la península ya no es de una, sino de dos horas.

En España amanece más tarde que en ningún sitio y por tanto se entra a trabajar más tarde y se sale más tarde, teniendo que partir en dos la jornada laboral, que se hace interminable, siendo ésta una de las causas de la baja productividad de nuestro país, encima hay que salir de noche a trabajar, aumentando las posibilidades de accidente de tráfico o laboral.

En la mayoría de países la hora de comer (o almorzar, como ellos lo llaman) es entre las doce y la una del mediodía -mientras que los españoles lo hacemos entre las dos y las tres-, y la cena es a las siete de la tarde –mientras que en España a las nueve o las diez-. Somos los que más tarde comemos, cenamos y nos acostamos.
Además, los calurosos días de verano se hacen interminables con casi dos horas de desfase horario en Cataluña y prácticamente tres horas de desfase en Galicia, donde incluso ha habido ya reclamaciones políticas serias de eliminar una hora.

Y en verdad tienen razón, ¿qué sentido tiene que tengamos la misma hora de países tan lejanos como Albania o Polonia? ¿Por qué tener dos horarios diferentes uno para Canarias y otro para la península?
Hace un siglo el horario urbano se asemejaba al rural y ambos coincidían con el modelo europeo, el cual consiste en adelantar todo lo posible la jornada para retirarse pronto.

No tiene sentido mantenernos en una situación impuesta arbitrariamente por quien mandaba hace más de setenta años sólo por simpatía hacia Hitler, algo que ya se tenía que haber superado hace tiempo, y que nadie se haya molestado en cambiarlo hasta la fecha.
Tampoco hay razones económicas que lo justifiquen, porque si así fuera otros países harían lo mismo.

IT

Perché abbiamo la stessa ora?

Spagna ha un fuso orario che, dalla sua posizione nella mappa, non le appartiene.

La riga verticale che si vede nella mappa è il meridiano di Greenwich, che passa da Londra e anche da Castellón. A Londra, però, è sempre un’ora in meno.

Ancora una volta “Spain is different” e, nonostante si trovi proprio nell’Europa più occidentale, ha l’orario di Europa centrale, quello di Berlino e Roma.
E’ così dal 1940, quando il regime di Franco decise di aggiungere un’ora ai fini di avere lo stesso orario dell’Italia fascista e la Germania nazista, per affinità politica, anziché quello di paesi più vicini come Inghilterra, Portogallo o Marocco.

L’ordine ministeriale stessa disponeva che sarebbe stata opportunamente indicata la data in cui si ristabiliva l’ora normale, cosa che non è mai successo, nonostante siano passati nientemeno che 74 anni e diversi governi di diverse tendenze politiche.

Poi, negli anni 80, il Partito Socialista introdusse l’abitudine di aggiungere un’altra ora in estate, per cui lo sfasamento rispetto all’ora solare per sei mesi all’anno non è soltanto di una, ma di due ore.

In Spagna il giorno spunta più tardi di nessun altro paese europeo e perciò si comincia a lavorare e si finisce più tardi, dovendo dividere a metà la giornata lavorativa, il che la rende interminabile, essendone una causa di basso rendimento, e in più bisogna andare a lavorare quando è ancora buio, aumentando le possibilità di incidenti stradali o sul lavoro.

Nella maggior parte dei paesi l’ora di pranzo è tra le 12 e le 13 –mentre gli spagnoli mangiano tra le 14 e le 15-, e la cena è alle 19 –mentre in Spagna alle 21 o 22-. Siamo quelli che più tardi pranzano, cenano e vanno a dormire.

Inoltre, i caldi giorni di estate diventano interminabili con quasi due ore di sfasamento orario nella Catalogna e praticamente tre ore di sfasamento nella Galizia, dove persino ci sono già state serie rivendicazioni politiche per eliminare almeno un’ora.
E in verità hanno ragione, che senso ha avere la stessa ora di paesi così lontani come l’Albania o la Polonia? Perché avere due orari diversi, uno per le Canarie e un altro per la penisola?
Un secolo fa l’orario urbano si assomigliava al rurale e tutti i due coincidevano con il modello europeo, che consiste di anticipare il più possibile la giornata per ritirarsi presto.

Non ha più senso rimanere in una situazione impostata arbitrariamente, da colui che comandava più di 70 anni fa, solo per simpatia verso Hitler, cosa che dovrebbe essere stata già superata da un po’, e che finora nessuno si sia preso la briga di cambiarlo.
Non ci sono neanche motivazioni economiche che lo giustifichino, altrimenti altri paesi farebbero altrettanto.

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