Con ocasión de las elecciones al Parlamento Europeo del 25 de mayo, yo, en calidad de ciudadana comunitaria residente en otro Estado de la Unión Europea, podía –si quería- ejercer el derecho al voto en mi localidad italiana de residencia, para votar por los miembros del Europarlamento correspondientes a Italia, en lugar de votar en el Consulado o por correo por los candidatos de los partidos españoles. De hecho, existe la prohibición del doble voto.

Pues he elegido votar aquí, a lo “Italian style”, al menos por esta vez. Antes de entrar en el colegio electoral ya se empiezan a notar las diferencias:

En primer lugar, no envían a casa cartas con publicidad y votos. El voto es una única papeleta tamaño folio que te entregan en mano una vez comprobado tu DNI, para que te pases por la cabina y la rellenes, tachando con una X el símbolo del partido que votas y escribiendo el nombre del candidato que quieras (hay tres líneas para escribir el nombre de máximo 3 candidatos). ¡La de papel que se ahorran!

Luego ese folio se dobla en 4 partes y, sin sobre, va a la urna que, por cierto, no es de cristal transparente sino de… ¡cartón!

Junto con el documento de identidad, se vota presentando la tarjeta electoral, una especie de libreta donde consta cada vez que se va a votar, con fecha y sello. Es algo que no existe en España. Yo he tenido que solicitar una temporal, sólo para estas elecciones. No le veo la utilidad, aparte para que uno mismo tenga constancia, porque el gobierno ya sabe cuando votaste y cuando no…

Otra cosa curiosa es que los hombres votan separadamente de las mujeres. ¡Ni que estuviéramos en Afganistán!

IT

Prima esperienza elettorale in Italia

In occasione delle elezioni al Parlamento Europeo del 25 maggio, io, in qualità di cittadina comunitaria residente in un altro Stato dell’Unione Europea, potevo –se volevo- esercitare il diritto di voto nel mio Comune di residenza, per scegliere i membri dell’Europarlamento spettanti all’Italia, anziché andare al Consolato o per posta per i candidati dei partiti spagnoli. Infatti, vi è il divieto del doppio voto.

Così, ho scelto di votare qui, in “Italian style”, almeno per questa volta. Prima di arrivare al seggio elettorale si cominciano a vedere le differenze.

Innanzitutto, non ti spedisco a casa lettere con pubblicità e schede. La scheda elettorale è un unico foglio che ti danno in mano una volta accertata la tua identità, dopodiché vai a compilarlo alla cabina, segnando con una X il simbolo del partito scelto e scrivendo il nome del candidato che vuoi (ci sono tre apposite righe per un massimo di 3 candidati). Quanta carta risparmiano così!

Poi quel foglio si piega in 4 e, senza busta, va all’urna, la quale a proposito non è di vetro trasparente ma di… cartone!

Insieme alla carta d’identità, si vota presentando la tessera elettorale, una specie di libretto che riflette ogni volta che sei andato al voto, con tanto di data e timbro. E’ qualcosa che non esiste in Spagna, io ho dovuto chiederne una, solo per queste elezioni. Non vedo la sua utilità, il governo ormai sa quando hai votato e quando no…

Un’altra curiosità riguarda il fatto che maschi e femmine debbano votare separatamente. Neanche fossimo in Afghanistan!

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