Anteriormente he comentado lo que pasa con el bizcocho o las pipas de girasol. Hoy voy a comentar otras cosas “raritas” para un español.

-Las naranjas y los melones. También los hay en Italia, por supuesto, pero existen unas variedades que se cultivan en Sicilia y presentan características diferentes.
Las naranjas “tarocco”, también llamadas “sanguinella”, en apariencia son iguales a las de Valencia, pero tienen la pulpa roja oscura. En inglés se llaman “blood orange” –naranjas de sangre-. El zumo de estas naranjas es fácilmente confundible a simple vista con el de fresa.

Los melones de Sicilia son esféricos, no ovalados, poco más grandes que un pomelo y tienen la pulpa naranja. Me tengo que fijar bien para no confundirlos por fuera con un pomelo y por dentro con una calabaza.

-El vino Follador. No es broma, es una marca que existe de verdad. Su nombre procede de la familia que lo produce, los Follador, de origen véneto, cuyas bodegas se remontan al siglo XVIII. El vino espumoso o spumante italiano, como alternativa al champán, tiene difícil introducción en el mercado español por la gran cantidad de vinos y cavas que ya hay, pero si lo hiciera, probablemente éste tendría que etiquetarse con otro nombre. O tal vez no, nadie olvidaría un nombre tan impactante.

-La carne Simmenthal. Carne magra en conserva, de origen bovino (¿?), que se encuentra en cualquier tienda de alimentación, ya sea pequeño comercio de barrio o grandes superficies. Los italianos la ponen con todo, en frío en las ensaladas o en caliente para la lasaña o el ragú, y los anuncios en TV de este producto son una constante. Personalmente, nunca la he comprado, por su aspecto gelatinoso y por el hecho de que sea carne enlatada, algo que no entra en una cocina española. Ya el nombre se acerca mucho a “semental”, a saber… Los italianos la adoran, lo demuestran las ventas y el anuncio en el que una chica muy fina dice “bella magra” mientras se relame de gusto.

*la imagen de la derecha corresponde a una captura televisiva del anuncio

IT
Ho parlato prima di cosa succede con il pan di Spagna e i semi di girasole, ora vorrei parlare di altri alimenti strani per uno spagnolo.

-Le arance e i meloni. Esistono in entrambi i paesi, appunto, ma in Sicilia ci sono delle varietà dalle caratteristiche particolari.
Le arance tarocco, chiamate anche sanguinella, esternamente sembrano uguali a quelle di Valencia, ma hanno la polpa rossa scura. In inglese si chiamano “blood orange” –arancia di sangue-. Il succo di queste arance si può confondere facilmente a occhio nudo con quello alla fragola.
I meloni siciliani hanno una forma sferica, non ovale, sono poco più grandi di un pompelmo e hanno la polpa arancione. Devo fare attenzione a non confonderli dall’esterno con un pompelmo e dall’interno con della zucca.

-Il vino Follador. La curiosità viene dal marchio, poiché “follador” in spagnolo vuol dire “trombatore”. Se questo spumante venisse commercializzato in Spagna, probabilmente dovrebbe cambiare denominazione. O forse no, nessuno potrebbe mai dimenticare un nome così impattante.

-La carne Simmenthal. Carne magra in scatola, di origine bovina (?), che si trova in qualsiasi negozio di alimentari, sia da quartiere che nei centri commerciali. Gli italiani la mettono su tutto, a freddo nell’insalata o a caldo per le lasagne o il ragù. Non l’ho mai comprata, per la sua consistenza gelatinosa e perché si tratta di carne in scatola, la quale non entra mai in una cucina spagnola. Il nome di per sé è sospetto, secondo me, si avvicina troppo a “sementale”. Ma gli italiani la adorano, lo dimostrano le vendite e la pubblicità in TV, dove una ragazza molto “fine” urla “bella magra” mentre si lecca i baffi.

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